Artículos escritos por JP

 

TESTIMONIO DE UNA AMISTAD.

LIBRO A JAIME ALGUERSUARI.

Decidí que el mejor regalo que le podía hacer al amigo con el que había compartido mi vida personal y profesional, era un libro sobre su vida. No debía ser una biografía, sería un libro escrito por más de 40 personas, que en algún momento fueron importantes en su vida. Los busqué,  los rastree por todo el planeta, hasta lograr reunirlos. Esta es la introducción que hice para dejar testimonio de esa amistad.

PROLOGO

Por Juan Porcar

 

“Estamos en un mundo que virtualmente tal vez será capaz de almacenar toda la información relacionada con nuestras vidas, las de nuestros hijos y las de nuestros antepasados. En un lugar de ese espacio etéreo estará todo lo que se pueda escribir o reproducir sobre nosotros, pero tal vez, algún día, tanta acumulación de información, producirá un caos, un desconcierto sin control y en ese caso los libros serán, de nuevo, nuestro último refugio.”

¿Cuántas razones pueden justificar el esfuerzo de crear un libro?.

Un libro se puede escribir por amor, por un sueño, por una promesa, pero también por dejar constancia de una hecho histórico, por dinero, por venganza… un libro puede ser un elemento entrañable, pero al mismo tiempo, un arma terrible.

Este libro es diferente y aunque está escrito con mucho cariño y lo que de él se destila, esencialmente, es admiración, cuando lo repasé por última vez, me di cuenta de que realmente, sin pretenderlo, era una buena parte de la biografía de Jaime Alguersuari. Biografía, que jamás me hubiera atrevido a escribir, porque cada uno debe escribir sobre su propia vida, la pluma de un tercero nunca tendrá la inspiración del alma de uno mismo.

Jaime ha cumplido 60 años y su vida, su historia, merecía quedar grabada en las páginas de un libro. Siempre he considerado que todo aquello que no esté impreso en un cuaderno, terminará siendo efímero, pasajero y con él hubiera sido injusto. Con él y con el deporte en general, porque su influencia ha sido de tal magnitud que el motociclismo y el automovilismo nacional e internacional no serían igual.

Pero para que fuera creíble, el contenido, el texto no lo tenía que crear un amigo, un familiar, un escritor a sueldo, para ajustarse a la realidad de cada momento, ha sido preciso acudir a 36 hombres y mujeres, algunos de ellos muy lejanos en el tiempo y en la distancia, que ante la llamada para escribir sobre Jaime, se les han despertado maravillosos recuerdos y todos, sin excepción, estaban convencidos de que era justo materializar todo esto en un libro. Y lo han hecho con un cariño, un esfuerzo y una ilusión que me ha emocionado. Gracias en nombre de Jaime y mio.

Seguro que me he dejado algún personaje importante para Jaime, seguro que he cometido el grave error de olvidar a personas que les hubiera gustado estar y a quienes no llamé, seguro, a todos ellos les pido disculpas, pero Jaime, en el futuro, siempre tendrá la opción de mejorar todo el contenido y enmendar las ausencias de esta primera edición.

He pensado y desarrollado este libro por amistad, por lealtad a mis propios principios, por admiración y por agradecimiento a un hombre que supo dejarme el espacio vital personal y profesional en el que me he podido desarrollar estos 33 años de estar cabalgando juntos. Sin injerencias, sin imposiciones y sólo con el apoyo cuando era preciso.

También lo he hecho porque era la única persona que podía hacerlo, hemos vivido más tiempo juntos que con nuestras respectivas mujeres y conozco casi todo lo relacionado con su vida personal y profesional. Empleando una frase que a Jaime le gustaba utilizar, durante todo el tiempo dedicado a la realización del libro, me he convertido en un “monomaniaco imbuido en sentido de misión”.

Siempre pensé que mi primer libro estaría relacionado con el Dakar, he dedicado una buena parte de mi vida a esa carrera mítica y tengo mucho que contar, pero las circunstancias han querido que mi libro del Dakar no sea el primero. El primero será el de Jaime y prefiero que sea así, porque es la manera en que mi cuerpo y mi alma estarán perfectamente sincronizadas. Ahora tocaba el turno al suyo.

Sin ti imposible.

No voy a contar la vida que hemos pasado juntos, necesitaría otro libro, pero quiero sobrevolar recuerdos de unos destinos muy paralelos de dos personas que han sido arrastradas por sus vocaciones pasionales.

En mayo de 1977 me citó en una cervecería cercana a la calle Pelayo de Barcelona. Nos conocíamos, porque a pesar de que ejercía de periodista en la competencia, Motociclismo y La Moto, en las carreras yo hacia las fotos de la categoría donde él participaba y él de la mía. Evidentemente éramos los únicos fotógrafos cuya indumentaria era un mono de cuero. Era una forma de equilibrar pasión y profesión. Tras dos horas de conversación y cuando con mi Ossa Sport circulaba contentísimo por el Paseo de Gracia, me di cuenta que habíamos hablado de Angel Nieto, de Agostini, de Honda, de Yamaha y de mil cosas más, que nos habíamos dado la mano en signo de acuerdo y compromiso formal, ¡pero que no habíamos hablado de mi sueldo!.

No hablamos aquel día, ni lo hemos tenido que hacer en 33 años. Debemos ser un caso insólito.

Durante los primeros 10 años, rozábamos la miseria profesional y teníamos que seguir los grandes premios europeos para cubrir la información de Solo Moto, desplazándonos en coche en un mano a mano de gran riesgo Uno descansaba, el otro conducía y viceversa. Vivíamos permanentemente por encima de los 200 kms/h, era una forma de vida.

Como no teníamos recursos, hacíamos mil colaboraciones en diferentes radios, agencias de información, fotografías y como veía a Jaime tan apurado económicamente, le aportaba la mitad de todo lo que conseguía trabajando fuera de la redacción. Teníamos un objetivo común de vida y luchábamos sin dudas, sin “peros” y sin mirar atrás por progresar, pero los primeros 10 años se hicieron largos, muy largos.

Poco a poco, metro a metro, escalón a escalón se construyó un grupo de empresas, el Grupo Alesport, cuyo denominador común fue siempre la pasión por el deporte.

No puedo pasar por alto la incorporación de Carlos Martin, el tercer mosquetero. Hombre, honesto, eficaz, profesional y sobre todo, apasionado del motor, cuya historia esta impecablemente narrada en este libro.

Me hizo mucha ilusión cuando para celebrar mis 25 años, en lo que ya era un grupo consolidado de empresas, Jaime me regalo un estupendo reloj en cuyo reverso estaba escrito “Sin ti imposible”.

Me conozco muy bien, producto de mi permanente auto reflexión y soy consciente de que si el destino no me hubiera puesto junto a un hombre excepcional, del que cada día aprendo algo nuevo, no hubiera podido seguir a su lado.

Jaime tiene amigos y enemigos, no pasa indiferente, pero a lo largo de todo este recorrido me he dado cuenta que la mayoría de los enemigos eran gente muy mediocre y esencialmente envidiosa. Algunos de ellos, de los que le hicieron y nos hicieron la vida imposible, ahora lo adulan. El, que es inteligente, los acoge, los escucha les alarga la mano y…me mira.

Hemos compartido todo, los buenos y los malos momentos, pero sobre todo hemos compartido una vocacional irrefrenable, la pasión por el periodismo, por el motor y por el deporte.

Este libro no es el final de nada, únicamente pretende ser la consolidación y la memoria de un pasado, para que la frágil memoria del ser humano no lo pueda falsear, ni olvidar.

Con cariño y admiración.

ESPÍRITU DE AVENTURA – LOS 7 RETOS DE TODO EMPRENDEDOR

Albert Bosch había desarrollado un libro muy interesante de auto ayuda,  “Espíritu de aventura – Los 7 retos de todo emprendedor” y me pidió que le escribiera un prólogo. No deseaba que fuera un prólogo clásico,  alagador, a la antigua usanza y pensé que, detrás de las grandes aventuras, siempre ha existido un emprendedor, por ello recurrí a uno de mis grandes héroes; Ernest Shackleton.

 EXPLORAR NUESTROS LÍMITES

“Se buscan hombres para viaje peligroso. Salario bajo, frío agudo, largos meses en la más completa oscuridad, peligro constante, y escasas posibilidades de regresar con vida. Honores y reconocimiento en caso de éxito”

Este fue el anuncio que insertó Ernest Shackleton en The Times en 1914, para reclutar a los 27 hombres que formarían la expedición que debía atravesar el Polo Sur. 

He iniciado el prólogo con este anuncio, porque a pesar de que estuvieron más de dos años perdidos en el Polo Sur y de que la expedición fracasó,  Shackleton  fue un emprendedor y el espíritu que aportó a su empresa tiene mucho que ver con los riesgos que deben aceptar los emprendedores durante el inicio y desarrollo de sus proyectos: Será un viaje peligroso, salario bajo, se sentirá el frio, largos meses de soledad y oscuridad, peligro constante y limitadas posibilidades de triunfo. Honores, reconocimiento y seguridad económica en caso de éxito.

Los proyectos empresariales de los emprendedores tienen características diferenciales, pero todos sin excepción, tienen una gran afinidad con el contenido del anuncio de Shackleton; una idea, desarrollo del proyecto, búsqueda de la financiación, aceptación de los riesgos, una enorme soledad y mucha  capacidad de sacrificio.

El emprendedor nunca sabrá de lo que es capaz si no toma la decisión de explorar sus propios límites. ¿Qué existe más allá de nuestro horizonte?. Para saberlo es preciso viajar hacia él, aceptar los riesgos, las angustias, el agotamiento y también el miedo, ese miedo al que hemos de ser capaces de mirar fijamente a los ojos para vencerlo.

Es muy probable, que si a lo largo de la vida hubiera aceptado los consejos de las personas que me quieren, mi vida hubiera sido muy aburrida y probablemente estaría sumido en una permanente depresión.  Sus buenos deseos, consistían en recomendarme que tuviera un trabajo seguro, con horario y sueldos fijos, con los fines de semana libres, uno de esos empleos donde uno conoce los días de vacaciones que tendrá a lo largo de toda su vida, e incluso lo que percibirá, probablemente, el día de la jubilación.

Sin embargo y con gran preocupación de todos ellos, escogí otro rumbo, el de la creación de empresas, el de las competiciones de motor por Africa y el de las regatas en solitario por el Oceano Atlántico. Es decir, las antípodas.

La seguridad profesional suele ser una trampa, una prisión de donde resulta imposible salir a tiempo.

Una inquietud, un sueño, debe materializarse, soñar sin actuar, conduce a la frustración permanente. Sin acción, nunca habrá reacción.

La pasión y el instinto, suelen arrastrarnos hacia universos inimaginables. La exploración permanente de los límites proporciona experiencias que han influido y formado el carácter de muchas personas, entre ellas, el de Albert Bosch .

El viaje del emprendedor, es la historia de aquellas personas que son capaces de dejarse arrastrar por su instinto, su pasión, añadiendo también una buena dosis de reflexión. Sus vidas nunca serán grises. Podrán tener más o menos éxitos, podrán sufrir fracasos, pero lo habrán intentado y eso les proporcionará una experiencia y una formación de gran utilidad.

Un emprendedor no debe tener como objetivo esencial el resultado económico, ello debe ser la consecuencia  de un trabajo excelentemente realizado. El éxito, inicial, es la  creación del proyecto y su sostenibilidad económica. Albert Bosch ha pasado por todo esto, ha conocido la angustia que produce la responsabilidad de tener que tomar decisiones en donde, además de poner en riesgo el proyecto empresarial, se corre el peligro de perder la vida. Un error en el cálculo sobre la altura de las grandes dunas de Mauritania, un error a la hora de escoger el rumbo adecuado en el océano de arena del desierto del Teneré, un error al cruzar una grieta en la nieve de la Aconcagua, un error a la hora de fijar el arnés en una pared del Everest y … En ese instante el resultado del “proyecto” ya no tiene ninguna importancia-.

Albert Bosch ha sido un emprendedor que ha pasado su vida explorando que había más allá de sus límites. Ahora, como empresario, consejero y excelente deportista, ha acumulado una enorme experiencia que ha decidido trasladar a este libro impregnado de enseñanzas y de respuestas sobre la interrelación de las experiencias personales de alta intensidad y la vida empresarial.

Albert Bosch ha escrito un libro excelente, de gran utilidad que, entre otras cosas, nos enseña a reflexionar sobre los peligros, pero también sobre las ventajas de intentar un objetivo empresarial.

Cuando lo he leído, me han llamado la atención muchas frases por su claridad  y elevado contenido. Entre ellas he querido destacar la definición que hace la Real Academia Española de la Lengua para el término “Aventura”; “Empresa de resultado incierto o que presenta riesgo”.

Albert Bosch también advierte a todos aquellos que se decidan a arrancar un proyecto empresarial; “ el emprendedor que no sepa ser feliz en la incertidumbre, sufrirá mucho, no será eficaz y además se estresará y estresará a su equipo”:

Pero a pesar de todo cuanto he relatado en mi prólogo, deseo terminarlo  con  otra frase del propio Albert; “El gran error está en no intentarlo”.

 Juan Porcar

UN VIAJE CON OMAR EN EL DESIERTO DEL TENERE (NIGER) 

¿Cuándo fue la última vez que has mirado las estrellas?..

Extracto de una conversación mantenida entre el touareg Omar y Juan Porcar en el desierto del Teneré (Niger)1988. Este texto fue el eje de comunicación en una convención de Coca Cola celebrada en el desierto marroquí 2006.

 “¿Quieres saber cómo orientarte en el Teneré?.

Quieres saber tanto como los mejores guías de caravana, esos que por edad ya son sabios, pero no quieres vivir como nosotros, porque sólo estás de paso y tu vida es otra.

¿Cuándo fue la última vez que has mirado las estrellas?.

Quieres ser como nosotros, pero nunca miras las estrellas.

No puedo trasladarte en una noche, lo que yo he tardado una vida en aprender.

Durante 34 años, el techo de mi habitación han sido las estrellas, mi cama la arena y mi música el rumiar de los camellos.

Mis padres no me enseñaron, yo aprendí de ellos.

¡Cómo puedo trasladarte cosas que para vosotros son insignificantes, pero que para nosotros son la vida o la muerte!.

Hemos aprendido que un árbol vivo en un oasis, nos mantiene vivos, que nunca se debe sacrificar un animal hembra, porque es la cadena de la vida. Todo lo hemos aprendido viendo, escuchando y callando.

 ¡Cómo pretendes que te enseñe, si no se enseñar!, ¡nadie me enseñó!. Lo único que puedo ofrecerte, es lo que heredé de mis padres; que aprendas de mí, aunque para ello nos harán falta 34 años más…

En realidad quieres mi alma y eso no te lo voy a dar.”

 Juan Porcar

 

Periódico EL MUNDO.

Artículo de opinión. Diciembre 2008 

 EL MUNDO ESTA CAMBIANDO, EL DAKAR TAMBIEN

El mundo se nos ha hecho pequeño.

Hace tan sólo cien años el hombre no había puesto el pie en los polos, ni en el Everest , ni en muchos lugares de la selva amazónica o Africa. Apenas descubría la luz eléctrica, no se volaba y las distancias eran casi infinitas.

Teléfono móvil, internet, web, viajes low cost, GPS, satélites… eran palabras desconocidas, con un contenido imposible de imaginar. Ahora, además de conocerlas las dominamos y ello nos está provocando  cambios radicales en la economía y en la sociedad. El Dakar no ha escapado a toda esta tempestad,  

La inestabilidad política de algunos países africanos obligaron a diseñar su recorrido cada vez más cerca de la costa atlántica, hasta obligarlo a dar el salto a América. La aventura continua, pero sin duda en 30 años las cosas han cambiado sustancialmente.

¿Cómo era entonces cuando no existían los móviles, ni internet, ni los satélites, ni el GPS? .

En 1982, lo más sofisticado que la organización tenía para detectar a los participantes perdidos en el desierto, era un adhesivo de color rojo fosforescente que los motoristas nos pegábamos en la parte superior del casco. Luego, en 1984 llegaron las primeras balizas con radiofrecuencias que algunas veces funcionaban y otras muchas no. Era como una ruleta en donde al conectarla el piloto nunca sabía si la baliza emitía o se iba a quedar  esperando una ayuda que nunca llegaría.

Las brújulas eran de barco, destinadas a un uso más pacífico que dar saltos en un coche o una moto y que nos obligaba a detenernos para lograr estabilizarla y saber la dirección que debíamos seguir. Eso causó disputas épicas, como las de Ari Vatanen tenía con sus copilotos (los primeros años cambió de acompañante cada año) diciéndoles “me he pasado la vida luchando contra las milésimas ¡y tu me dices que pare!”. Tardó casi dos años, pero al final se dio cuenta que sus copilotos tenían razón; era  necesario parar y esperar a que el bamboleo de la brújula se detuviera.

Siempre tuve la idea de que las brújulas solo servían para saber que no ibas en sentido contrario, lo demás se compensaba con mucho conocimiento de Africa y una enorme dosis de intuición.

La llegada de los campases digitales en 1988 nos pareció un adelanto brutal, porque no hacía falta detenerse y porque no oscilaban dándonos al instante el rumbo exacto. Evidentemente con estas limitaciones tecnológicas, cualquier decisión iba acompañada de una buena dosis de angustia, ante la duda de poderte equivocar, cosa que no podías averiguar hasta el final.

El primer año que utilizamos la tecnología GPS fue en el Paris – El Cabo en 1992. Fue un impacto. Recuerdo perfectamente que al sur de Libia teníamos que encontrar un paso que nos permitiera descender hacia el Niger donde está el gran desierto del Teneré. Sabía perfectamente que la única indicación de ese paso, era una estaca de 2 metros de altura clavada por los tuaregs para marcar la dirección, pero como estábamos sumergidos en una tempestad de arena que no permitía visibilidad más allá de los 30 metros ,di por supuesto que ese aparato no sería capaz de llevarnos a ciegas hasta la estaca. Fueron 400 kms en medio de una espesa bruma, el GPS nos indicaba que faltaba 1 km para llegar, pero según nuestro cuentakilómetros ya la habíamos pasado hacia 8 kms. Di todo por perdido, cuando de repente ¡zas!, apareció de la nada la dichosa estaca. ¡impresionante!, no me lo podía creer.

Acabamos de entrar en la era de los satélites, el GPS y todo cambio para siempre.

Atrás, casi olvidadas quedaron las brújulas oscilantes, los días sin comida porque el camión de abastecimiento de Africatours había volcado, las etapas non stop de 2.000 kms en las que Thierry Sabine nos daba una palmada en la espalda y decía “suerte. Estaré en la meta esperando”, la imposibilidad de saber dónde te encontrabas si te habías perdido y menos de comunicarte con alguien, las etapas donde las distancias entre el piloto que había pasado mas a l norte y que lo había hecho mas al sur podía ser de 60 kms y en consecuencia, las dudas y la angustia de no saber si el camión escoba pasaría por tu ruta.  No se recuerda la época en que ese mismo camión escoba. no podía recoger más que a seres humanos, (que no era poco) nada de motos, ni coches y cuando alguien intentaba chantajear  al conductor diciéndole “no subo si no cargas mi moto”, este tardaba dos segundos en sacar un papel diciendo “firma diciendo que te quedas por tu voluntad”.

Todo ha cambiado, pero el Dakar ha sabido adaptarse a los tiempos y especialmente a las dificultades que el mundo afronta. El Dakar en Latinoamérica será igual de épico que lo ha sido en Africa, porque a pesar (o gracias) a la tecnología esta aventura sigue ofreciendo a los participantes  nuevos escenarios, nuevas historias que llenaran páginas y harán soñar a los que nos quedamos.

El Dakar es distinto, pero la aventura y el desafío personal siguen vivos con la misma intensidad que hace 30 años.

 Juan Porcar

EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

Artículo de opinión. Noviembre 2009

EL OLIMPO DE LOS DIOSES

 He dedicado mi vida al deporte, como periodista, deportista y empresario. Han sido muchas décadas de convivir con el triunfo y las derrotas, con la esperanza de muchos, la gloria de unos pocos, pero también con la convicción final de que realmente valió la pena intentarlo.

De toda esa gran masa de miles y miles deportistas que arrancan a los 6, 7 u 8 años, sólo una mínoría llegará a un ámbito profesional y sólo uno tocará el cielo. De esos pocos que alcanzan la cumbre, unos perduran más que otros en nuestras memorias. ¿Por qué es distinto un triunfo en el Tour del año 2008, que el del logrado en el 2010?. ¿Por qué retenemos en nuestras memorias a unos deportistas y a otros no habiendo conseguido los mismos éxitos?

Hace poco, en una cena de amigos que no tienen vinculaciones profesionales con el deporte, pero que son aficionados a distintas especialidades, hice una pregunta intencionada:

- ¿Recordais el nombre de los últimos cuatro vencedores del Tour de Francia?.

Con unanimidad todos citaron a Alberto Contador y casi todos sabían que había ganado en dos ediciones. Uno de ellos dijo que “además de Contador ha ganado otro español, que se llama…” y después de darle mil vueltas al nombre otro de los invitados dijo con cara de triunfo “¡¡Sastre, Carlos Sastre!!”. Y los demás asintieron, pero de las ocho personas presentes sólo una fue capaz de recordar que Sastre también había ganado el Tour y de eso hace tan sólo tres años. Curiosamente ninguno recordaba el Tour de ….. Pereiro, tuve que ser yo quien lo pusiera en la mesa y al citarlo todos exclamaron ; “Si, es verdad”.

¿Por qué Alberto Contador ha quedado retenido en nuestras mentes y no ha sucedido lo mismo con Sastre y Pereiro?. ¿Por qué nos ha quedado grabada la única victoria de Perico Delgado en el Tour y no la de Sastre o Perico?. Muy  sencillo, Contador, en dos ocasiones consiguió vencer al mito, al coloso, Neil Amstrong y Perico a ………

 Historicamente el deporte sólo llega a su máxima grandeza cuando dos colosos se baten por el triunfo, ese lugar donde “dos entran, pero sólo sale uno”. Sastre y Pereiro se batieron con grandes deportistas, pero Armstrong no estaba. La referencia, el mito, el coloso se había retirado (momentáneamente) y cuando regresó era el turno de Alberto Contador.

Aunque Fernando Alonso hubiera ganado dos o tres títulos mundiales, no se hubiera convertido en mito de no haber vencido al rey de reyes en su mejor momento, a Michael Schumaker que llevaba ganados 7 títulos mundiales. ¡Un español ganando al rey de la F1!. Era una situación inimaginable, tan lejos de lo que podíamos imaginar que precipitó la retirada de Schumaker.

Lo mismo ha pasado Jorge Lorenzo y Valentino Rossi.

Durante 10 años nadie había podido poner en crisis al italiano hasta la llegada de Lorenzo. De nuevo el candidato que busca consagrarse batiendo al gran campeón. Si no se bate al héroe, al mito, uno no tiene el crédito para pasar al estadio de la mitología, al “Olimpo de los dioses”.

He seguido a Rossi desde su infancia, en Pésaro (Italia) y nunca lo he visto tan presionado como en las dos últimas temporadas. Lorenzo ha sido tan implacable, tan eficaz, que el “dios del Olimpo”, terminaba cometiendo errores que lo han llevado al hospital con fracturas graves, las más graves de toda su historia y es que en este deporte uno puede perder el honor, pero por salvarlo también puede perder  la vida.

Veremos más campeones, llegan Jaime Alguersuari, Marc Marquez y otros muchos, pero para consagrarse tendrán que derrotar a Alonso, Contador, si tardan en alcanzar el cuerpo a cuerpo y no Alonso y Contador están en la cima, sus victorias no les habrán servido para subir hasta el Olimpo y sus nombres se disolverán en la memoria de los aficionados que se preguntarán; “ si, era un buen deportistas ¿pero fue campeón del mundo?”. Haber sido Campeón del Mundo, el mejor entre los mejores y que sólo quede en la memoria de unos pocos es haber tenido mucha mala suerte.

Juan Porcar

Periódico EL MUNDO

Artículo de opinión. Enero 2009

 DAKAR, TIEMPOS DIFICILES

 Son tiempos difíciles y el Dakar no escapa. Nuevo continente, costes difíciles de delimitar y controlar, sin sponsor principal y con los participantes escépticos de que sea el lugar ideal para sustituir la eterna África.

En tiempos en que la memoria histórica tiene un valor relativo y donde el presente borra diariamente el pasado, hablar de un evento deportivo que ya ha cumplido los 30 años e intentar remitirse a buscar referencias en el pasado es, tal vez, poco oportuno, pero si hablamos del Dakar, referente mediático de la aventura, es imposible no echar vistazo al pasado, especialmente este año que por primera vez en su historia no se disputa en África.

Thierry Sabine, creador de la prueba en 1979, alma, organizador,  promotor  y visionario, no hubiera sido capaz de imaginar los muchos elementos que han influido en el rally. Técnicos; GPS, sistemas de comunicación permanente con los equipos, teléfonos vía satélite. Logísticos; aviones, comidas precocinadas, medios para enviar imágenes tv a todo el mundo diariamente. Y sobre todo los geopolíticos, especialmente el terrorismo islámico.

Pocos saben que en los años 80, Thierry Sabine estuvo varias veces en América del Sur intentando encontrar los argumentos para arrancar un Dakar en aquellas tierras, las mismas que ahora son el escenario  del Dakar más moderno de todos los tiempos. Entonces no pudo arrancarlo al encontrar grandes dificultades en los costes de las infraestructuras. El pensaba que algún día podrían convivir un rally en América y otro en África en distintas épocas del año.

Después de su muerte en un accidente de helicóptero en Mali, la carrera ha sido dirigida por por tres expilotos  ( Rene Metge, Fenouill, Hubert Auriol y un responsable de logística , Etienne Lavigne. Han pasado 30 años desde la primera edición y 23 desde que Sabine falleció, es suficiente tiempo para entender que ninguno de los directivos actuales del Dakar tuviera la oportunidad de conocer a Sabine, pero ello no ha sido un inconvenientemente, ya que todos han sabido aportar valor a la carrera y seguramente, el propio Sabine no hubiera sabido hacerlo mejor.

Vivimos tiempos en que sólo es posible pensar en presente. Ni economistas, ni sociólogos, ni estrategas políticos, son capaces de marcarnos un rumbo, todos vivimos el presente como podemos y el Dakar es un buen exponente. ¿El futuro?, depende de tantas cosas; la opinión de los participantes, de la estabilidad de Africa, de la acogida en América.  Lo que Sabine no logró arrancar, lo ha inducido el destino, aunque con un destino incierto, ya que sólo cuando acabe esta edición se podrá evaluar la continuidad en América. ¿Tendrá esta edición la fuerza que siempre tuvo en Africa?. Es una incógnita, pero que nadie dude que la esencia de la aventura no se encuentra en un espacio físico, la aventura son emociones y las emociones están  en cada uno de nosotros , allí donde estemos, porque el ser humano es el único capaz de darle dimensión a esta palabra mágica.

Disfrutemos el Dakar del presente, el del futuro, en estos momentos no tiene importancia.

Juan Porcar

Periódico EL MUNDO

Artículo de opinión. Enero 2010

 LA  AVENTURA ES VIDA, EL RESTO UNA PAUSA

 En 1522, Juan Sebastián Elcano, otros 17 hombres al límite de sus fuerzas y un barco que hacia aguas, llegaron a España, después de haber vivido la aventura más sorprendente que un hombre pudiera imaginar. Tres años antes, 5 barcos y 268 hombres, capitaneados por el portugués Fernando de Magallanes, habían iniciado la que se convertiría en la primera circunnavegación del planeta.

En 1916, Ernest Shackleton y cuatro hombres más, aparecieron inesperadamente (hacia más de un año que los daban por muertos) en la base ballenera de la Isla San Pedro (Georgia del Sur). Eran el capitán y los hombres mejor preparados de una expedición compuesta por 28 aventureros, un barco, y 60 perros que fueron sacrificados para poder  alimentar a la tripulación. Dos años y medio antes la expedición había salido de Inglaterra con la misión de intentar ser los primeros seres humanos en atravesar la Antártida.

A diferencia de Elcano,  Shackleton logró salvar a toda la tripulación, lo que significa un hito en la historia porque las condiciones de vida que soportaron durante todo aquel tiempo, fueron inhumanas.

400 años separaron las aventuras de estos dos hombres, sin embargo,  los dos fueron prisioneros de sus pasadas experiencias. Algo en su interior los había convertido en adictos a una vida distinta a la de los demás.  A su regreso, intentaron vivir con sus respectivas familias, pero la añoranza de las experiencias vividas los habían convertido en unos seres irrecuperables para la cotidianidad tediosa de la época y ambos se embarcaron  en nuevas aventuras, intentando rescatar emociones y sensaciones vividas en tiempos pasados. Nunca más regresaron.

 El Dakar es vida, el resto una pausa.

Es precisamente por ello que todos aquellos que cruzan océanos en solitario, ascienden a las cumbres más inaccesibles o participan en pruebas como el Dakar, se convierten en incondicionales de estas experiencias.

Carlos Sainz, Marc Coma, Nani Roma y tantos otros, no necesitan el Dakar para resolver sus vidas, pero son incapaces de abandonar esta aventura. Los recuerdos, los sentimientos, las emociones, han quedado grabados al fuego en sus memorias.

Día tras día, a lo largo del año, sus cerebros están permanentemente pensando en el próximo mes de enero, es una “pausa” inconsciente que los hace sobrevolar la vida cotidiana.

Fui el primer español en participar en una carrera en Africa (Paris – Túnez  1980). También fui el primero en hacerlo en el Dakar en moto. Entre 1980 y 1997 participé en moto y especialmente en coche en todas las carreras que entonces se organizaban en aquel continente; Paris- Dakar, Rally de Túnez, Rally de Argelia, Rally de Egipto, etc… Fueron años vividos con una intensidad imposible de describir y soy capaz de recordar el recorrido de cada año, las pistas, sus trampas, los ríos, los colores, los tipos de dunas, el equipo para el que corría, los problemas que tuvimos, el resultado obtenido y también las emociones de cada momento, los miedos, la sensación de hambre, de sueño, de agotamiento, Todo lo tengo fotografiado en mi cerebro con una nitidez asombrosa, sin embargo, de todo aquel tiempo, soy incapaz de recordar con tanto detalle cuál fue mi vida al margen de las carreras.

May, mi mujer, siempre ha dicho que, en mi vida ella ha sido “la pausa” y probablemente haya sido así, porque los que estamos marcados por este estigma no tenemos la posibilidad de desprendernos de él. No existe otra terapia que el sentido común, con quien habitualmente mantenemos un gran pulso, ya que lo lógico, lo razonable, es opuesto al instinto y a ese deseo egoísta de querer volver a sentirte apasionantemente vivo.

El Dakar es la aventura de nuestros tiempos, esa en la que cualquier persona sueña, pero cuidado, porque  una vez se ha entrado,  ya nunca se podrá salir.

 Juan Porcar

 

Periódico EL MUNDO

Artículo opinión. Enero 2010

 BLOC DE NOTAS

 PARIS – DAKAR 1982

Una Ossa Dessert 310, mochila, dos pistones de recambio, un bidón de aceite para la mezcla, una cantimplora con agua y una enorme dosis de ilusión,  fueron los elementos con los me lancé a la aventura más grande de mi vida; el París – Dakar.

Todo era desconocido, todo era gigantesco, superlativo. La longitud de las etapas, el cansancio, el polvo, las largas noches, la escasa luz de la Ossa, un pistón que se gripaba cada dos días, el libro de ruta que no conseguía leer de noche ¡Ufffff!.

No llevaba asistencia de ningún tipo y los neumáticos de recambio y el manillar, que eran demasiado voluminosos, los había repartido en el parque cerrado entre unos pocos buenos samaritanos que encontraron huecos en sus coches. Como no les conocía, hice una lista con los números, modelo del coche, color y descripción de sus ocupantes para poderlos encontrar en el campamento o en las pistas.

Fui el primer español en moto, pero no el único que debutó, porque ese mismo año tomaron la salida en un Pegaso Carlos del Val y Rafael Lazcano y en un Lada dos madrileños muy simpáticos.

Entonces la única medida de seguridad consistía en un adhesivo de color naranja que nos colocábamos los motoristas en la parte superior del casco y en el techo los automóviles, para facilitar la búsqueda en  caso de pérdida. Ni balizas, ni GPS, ni emisoras de radio. Se pasaba hambre, la organización sólo contaba con un pequeño y antiguo avión DC3 y en más de una ocasión las etapas se anulaban por falta de combustible.

Era el Dakar de Thierry Sabine, el de los años 80, con etapas non stop de unos 2000 kms, donde los tramos de enlace, en muchas ocasiones ,eran  más difíciles de cumplir que los cronometrados.

En el sur de Argelia, me quedé sin agua y bebí de un pozo. Dos días después, con 40 grados de fiebre, me dejé caer al suelo, junto a una pista polvorienta donde me recogió la organización trasladándome a una aldea, bajo la promesa de que vendrían a buscarme.  Al día siguiente falleció una periodista que iba en un camión de asistencia y al otro se perdió el hijo de Margaret Thatcher  y evidentemente con tanto trabajo, se olvidaron de mi.

Un año después en las verificaciones de Paris me encontré de cara con el médico que me dejó en la aldea y al verme se detuvo pensativo. Mi cara le era familiar. A los pocos segundos me dijo; “ ¡Oh, no!. Lo siento. Nos olvidamos…”

PARIS-TRÍPOLI-DAKAR 1990

 LLevaba participando en el Dakar nueve años. Dos en moto y siete en coche. Era mi segundo año en el equipo oficial Nissan, después de dos años en Range Rover – Camel donde en 1987 habíamos conseguido un décimo puesto absoluto.

El prólogo en Paris de 1990 siempre lo recordaré. Lluvia, barro, coches y motos parados en todos los rincones de la pista y nosotros sin más pretensión que no quedarnos detenidos en aquel lodazal. Por suerte el equipo disponía de cuatro neumáticos de tacos pero el equipo tenía dos coches de carreras. Insistí a Miguel Prieto, para que utilizará todos él, pero se negó y salomónicamente nos ofreció dos a nosotros.

Aquellos neumáticos nos permitieron acabar el prólogo en segunda posición  y Miguel Prieto tercero.  La diferencia consistió que Miguel decidió montar los neumáticos de tacos detrás buscando tracción y nosotros los montamos delante buscando, sobre todo, el control de la dirección.

Después de un segundo prólogo en Marsella, tocamos Africa en Trípoli donde arrancamos cuartos de la clasificación general mezclados con los Citroen de Vatanen, Kankunen  etc. Después de ver los primeros resultados preparamos una estrategia que consistía en dejar pasar a los Citroen y conservar fuerzas, coche y recambios hasta la entrada en Mauritania, pero no tuvimos la posibilidad de aplicarla ya que en el primer tramo rompimos todas las suspensiones del Nissan y al cuarto día de carrera habíamos caído en la clasificación hasta la posición 125. A partir de ese día el Dakar se convirtió en un infierno, ya que cada día teníamos que adelantar más de 70 vehículos.

Durante dos semanas y media estuvimos remontando posiciones y cuando cruzamos la frontera entre Mali y Mauritania ya estábamos en la posición 14.

A menos de una semana del final teníamos que afrontar la etapa del paso de Nega, un lugar muy difícil de acertar a la primera, especialmente en aquella época donde sólo disponíamos de brújulas digitales y las siglas GPS era algo desconocido para nosotros.

Junto a mi copiloto, Rosendo Touriñan, nos pasamos una parte de la noche anterior, estudiando el acceso a ese paso de difícil localización.

El trabajo había sido el adecuado y nuestros cálculos acertados, tanto así que a pesar de habernos despistado un poco al principio, logramos encontrar el paso donde coincidimos con Hubert Auriol y su buggy. Al llegar a la parte más alta de Nega, sólo encontramos algunas roderas de motos, pero ninguna huella de coche.  Una vez superado el paso acordamos irnos hacia el oeste en busca de una vieja pista, distante a unos 80 kms, que nos llevaría hasta la meta. Así lo hicimos y aunque al principio Auriol nos acompañó, tras recorrer algunos kilómetros y observar  la dificultad y riesgos del terreno, decidió regresar para intentar encontrar la pista recomendada por la organización. Nosotros seguimos, el sol estaba desapareciendo en el horizonte y la pista no aparecía. Empezamos a sentir una cierta angustia, porque éramos conscientes de que si no la encontrábamos de día, de noche era imposible hacerlo . Finalmente, cuando el sol había desaparecido, vimos en el horizonte a un hombre andando con su fardo a cuestas. Nos detuvimos y le consultamos,  a lo que él respondió “están ustedes encima de la pista que buscan”. Fue un milagro, sin ese hombre, la hubiéramos cruzado sin verla pues era muy poco visible, muy antigua, con apenas uso y además hacia unos días que había llovido y casi estaba borrada.

La pista era rápida y remontamos hacia el noreste sin ver  traza alguna, hasta que encontramos las del  proto Lada de Jacky Ickx, sólo teníamos delante un equipo y los demás estaban perdidos. Era una oportunidad única.

A unos 20 kilómetros de la meta enlazamos con la pista recomendada por la organización y por las roderas comprobamos que sólo habían pasado algunas motos, pero ningún vehículo más lo que nos colocaba en las primeras de la clasificación general.

 Sin embargo nuestra alegría duro poco, porque a 12 kms de la meta el motor empezó a fallar hasta que se paró por completo. Fue desesperante, era plena noche y podíamos ver en el horizonte el resplandor del campamento, pero intentar llegar allí, cansados como estábamos, era poco menos que imposible. Asíque esperamos, esperamos y desesperamos hasta que vimos las primeras luces varias horas más tarde. Eran las de Hubert Auriol que apenas llevaba combustible para él y que, evidentemente, se sorprendió de vernos allí. Pasaron muchas horas y empezaron a llegar todos los demás participantes. Fue una noche eterna. Finalmente logramos entrar en la meta después de que nos prestasen  5 litros miserables de gasolina.

Después de haber estado segundos,  pasamos al 125, remontamos hasta el 14 y en el momento en que podíamos situarnos entre los dos primeros (ningún equipo español lo había podido soñar en aquella época) , nos faltaron 5 escasos litros de gasolina.

Finalmente acabamos octavos en la clasificación general y primeros españoles, pero nos supo a poco.

DAKAR-CAIRO 2000

El diseño  del recorrido había sido atrevido. Salida de Dakar y final en El Cairo.. El Sáhara en diagonal. Volvía al mítico desierto del Teneré , los espectaculares paisajes del sur de Libia y por fin la grandiosidad de Egipto. Un rally que podía hacer soñar incluso a los más veteranos.

Durante el transcurso de la primera parte de la carrera la atención estaba concentrada en el desarrollo deportivo de la prueba, sin embargo todo sufrió un cambio drástico cuando al llegar a Niamey la organización recibió una comunicación del Ministerio de Asuntos Exteriores francés donde se advertía a ASO de que un convoy de posibles terroristas había sido detectado en el norte del Níger y se dirigían hacia el corazón del desierto del Teneré justo por los lugares y en las fechas que tenia previsto pasar la caravana de la carrera.

El rally quedó bloqueado en Niamey cinco días. Fueron días de dudas y de intentar buscar soluciones rápidas a un grave problema. Regresar hacia atrás era muy complicado porque no estaba prevista la logística que permitiera mantener en marcha una caravana de esas dimensiones. Hacia el sur  para intentar llegar a la costa y poder regresar en barcos, tampoco era posible por una cuestión de seguridad, así que sólo quedaba seguir adelante, pero no por tierra. A pesar de las garantías que ofrecían las autoridades de Níger, ASO tomó la decisión de no atravesar el desierto del Teneré por temor a un atentado en un lugar tan aislado del mundo.

Hubert Auriol, director de la carrera y su equipo, lograron localizar 2 aviones Antonov, los mayores del mundo e iniciaron una compleja operación logística con un puente aéreo que duraría tres días y que permitiría llevar a todo el rally desde Niamey hasta el sur de Libia.

Fue la demostración más clara de que ASO nunca pondría en riesgo a los participantes. El coste fue enorme, pero después de resolver los mil y un problemas que surgieron por los cambios de planes, tres días más tarde el rally pudo seguir seguro hacia el Cairo.

Juan Porcar

Periódico EL MUNDO

Artículo opinión. Enero 2010 

 Carlos Sainz

¿QUIEN DIJO GAFE?

 Uno de los calificativos que más molesta a Carlos Sainz es que le llamen gafe. Es evidente que aplicar esa palabra al único español que ha ganado dos títulos mundiales de rallyes y es campeón histórico del Dakar es absurdo.

Hoy Al-Attiyah y Carlos han volado. La etapa tenía 205 kms. Y la han hecho en apenas 1 hora, 20 minutos, impresionante tratándose de pistas de tierra, con otros pilotos en pista y nubes inmensas de polvo en suspensión.

Muchos lo intentamos, pero sólo Carlos Sainz ha sido capaz de conseguirlo.

Ser el primer español en ganar el Dakar en la categoría de coches, es una gesta histórica en nuestro automovilismo.

Desde 1982 en que aparecieron los primeros españoles, muchos hemos soñado, luchado y hasta llorado por esta victoria.

Miquel Prieto casi lo consiguió en 1999, fue el que estuvo más cerca. Llegó a estar líder pero terminó segundo, su gesta ha sido un record imbatido hasta ahora y de eso hace ¡diez años!. También lo intentó Nani Roma, Salvador Cañellas, los hermanos Serviá, y muchos otros entre los que me cuento.  ¿Qué nos faltó?. Sin duda la escuela de Carlos, porque no olvidemos que ha sido el único piloto español en lograr, además del Dakar, dos títulos mundiales de rallyes.

Es imposible conseguir todos estos triunfos sin tener cualidades, pero tampoco se pueden lograr sin aceptar una vida de sacrificios continuados y sin reposo alguno.  El “manual del campeón” exige sin otra elección, hacer cientos de miles de kilómetros,  pasar cientos de días cada año fuera del hogar, sacrificar familia, aceptar el riesgo, los miedos y en muchos casos el dolor físico y sicológico. También se exige la capacidad de remontar anímicamente después de cada uno de los numerosos golpes que hunden la moral hasta hacerla añicos.

Carlos ha sido el mejor, la estadística y sus virtudes le han permitido, de nuevo, tocar el cielo.

España entera lo ha seguido a lo largo de casi toda su vida. Desde aquel  Seat  Panda con el que ganó su primer título nacional a sus victorias y frustraciones mundiales.

Los españoles tocamos el cielo con sus triunfos  y lo acompañamos a los infiernos cuando en 1998 su coche lo dejó tirado a 500 mts de lo que hubiera sido otra victoria histórica en el mundial de rallyes. No nos hemos cansado de seguirlo a lo largo de este viaje excepcional que ha durado los últimos 25 años.

Su aparición en el Dakar después de retirarse del mundial de rallyes le ha permitido vivir una segunda vida, una segunda juventud y su victoria trabajada, sudada hasta el último metro, nos reivindica a todos.

Gracias Carlos,por permitir que sigamos soñando con tus épicos triunfos.

 Juan Porcar

Periódico EL MUNDO.

Artículo de opinión. Enero 2011

RALLY DAKAR.

…Y AL TERCER AÑO RESUCITÓ.

456 equipos y 800 participantes tomarán la salida desde Buenos Aires.

El mundo ha cambiado tanto en tan pocos años, que nadie podía imaginar que el rally Dakar  sería suspendido (2008) y expulsado de Africa.  Y nadie podía imaginar que el Dakar podría tener una segunda vida en América.

En sólo tres años, todo lo inimaginable ha sido una realidad.

Su creador, Thierry Sabine, lo imaginó, diseño y dió forma, para que se desarrollase en Africa y a ese continente se adaptaron máquinas y seres humanos. Fue tal la influencia de este evento en la industria, que los 4×4 se convirtieron en moda, también aparecieron unas motos especiales que no eran de trial, ni motocross, eran hibridas entre las de enduro y de carretera, con gran autonomía de combustible, robustas, cómodas y potentes y se les calificó de trails. Su influencia también marcó a los pilotos asiduos a esta prueba, a quienes se les denominó como los “africanos”.

El Dakar revolucionó los eventos de motor y se convirtió en la referencia de la aventura y sus pilotos tuvieron una dimensión mediática mayor que la de muchos campeonatos del mundo. Hombres con muchos éxitos deportivos, como Carlos Mas, Jordi Arcarons, Salvador Servía, etc nunca hubieran tenido la popularidad que alcanzaron de no existir el Dakar.

El Dakar y Africa fueron una unidad durante 29 años. El rally había cruzado ese continente desde Tripoli a Ciudad del Cabo y desde Dakar a El Cairo, por todas las pistas posibles. Sin embargo en enero del 2008 el rally recibió una estocada, que para otro evento hubiera sido mortal. La amenaza integrista obligó a los organizadores a suspenderlo un día antes de la salida, cuando miles de personas esperaban en Lisboa la salida de esta mítica carrera. Para ASO, la sociedad organizadora fue una auténtica catástrofe porque, por primera vez en tres décadas , este rally percibía el riesgo de una amenaza que le impediría regresar al continente en el que nació.

La decisión de trasladar la prueba a Argentina y Chile fue de alto riesgo, especialmente en lo económico, ya que la organización tomaba el peso de trasladar a vehículos, pilotos, mecánicos, mánagers, prensa y toda la organización, a través de un océano con unos costes gigantescos. El primer año, sólo el barco que trasladó a los vehículos, tuvo un coste de más de 3 millones de euros.

En la primavera del 2008, ASO se lanzó a una nueva aventura empresarial y abrió oficina en Buenos Aires con el fin de desarrollar un nuevo proyecto que aún manteniendo la marca “Dakar”, su recorrido nada tendría que ver con el disputado en Africa.

Nadie creyó que pudiera tener futuro y sin embargo, a pesar de que se han disputado dos ediciones sin sponsor principal, la edición del 2011 se presenta con fuerza y consolidación.

La placa del rally ya lleva patrocinador principal, “Personal”, una marca de telefonía móvil, los participantes han crecido notablemente, especialmente los americanos, de hecho de los 40 argentinos de la edición 2010, se ha pasado a 84, y en proporciones parecidas los de otros países de ese continente. Otro factor positivo es el hecho de que, a pesar de la crisis, también los equipos españoles han aumentado.

Los secretos para que una empresa, un evento o una relación perdure está en la buena gestión de sus responsables y el Dakar no ha sido una excepción, porque al morir Sabine en 1986, le dejó el testigo del Dakar a su padre Gilbert y este vendió la prueba a ASO en 1993. Desde que está en manos de esta potente sociedad francesa, también propietaria del Tour de Francia, periódicos como L’Equipe, Le Parisien, etc, el rally ha tenido tres directores de carrera; Fenouill, Hubert Auriol y Etienne Lavigne, todos han contribuido  positivamente, pero le tocó a Lavigne liderar un cambio transcendental para el rally; cambiar de continente. Gracias a esta decisión hoy podemos afirmar;  “y al tercer año resucitó”.

 Juan Porcar

EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

Artículo de opinión. Octubre 2008

 BARCELONA REFUERZA SU FUTURO CON EL DEPORTE

 Nadie duda de que las olimpiadas del 92 cambiaron Barcelona urbanística, social y económicamente, proyectándonos hacia un futuro, que hoy es ya presente.

Varias encuestas realizadas durante estos últimos años, demuestran que los barceloneses hemos tenido razones suficientes para sentirnos orgullosos de nuestra ciudad, un sentimiento que antes del 92,  no era evidente a nivel popular.

Pasqual Maragall y todo su equipo de gobierno, fueron los impulsores y gestores de aquella odisea  de la que todos nos quedamos cautivos. Fuimos ejemplo para el mundo, por un trabajo hecho excelentemente, del que todavía la ciudad sigue beneficiándose.

Ese impulso fue aprovechado oportunamente por la industria vinculada al turismo, a través de la efectiva gestión de Turisme de Barcelona, que logró coger el relevo y tomó impecablemente el testigo que ha permitido a Barcelona ser una de las ciudades con más visitadas de Europa, para beneficio de todos los sectores afines.

No sucedió  así con el deporte, que después de 92 vivió una resaca de la que ha tardado más de 10 años en recuperase. Este parón en la actividad, provocado en parte por la grave crisis económica posterior a las olimpiadas hizo que Barcelona fuera perdiendo peso frente a otras ciudades europeas que supieron aprovechar los beneficios que aporta hoy en día el deporte.

Hubo que esperar a la llegada de Pere Alcober, como Regidor  d’Esports  y su equipo, capitaneado entonces por Albert Solé y hoy por Sergi Pámies, para dar por terminada esa larga travesía del desierto. Su política, que ha contado siempre con el apoyo de Joan Clos y Jordi Hereu, combina la creación y potenciación de eventos propios de Barcelona, que nacen y perduran en nuestra ciudad para siempre,  con otros más puntuales  pero de gran repercusión mundial, que dan una gran proyección internacional a la ciudad y que puntualmente la hacen capital del deporte.

Desde el año 2002 Barcelona ha se ha posicionado en el plano internacional como una ciudad activa deportivamente, que está presente en todos los frentes donde existe una oportunidad para reforzar la ciudad hacia dentro y hacia fuera. Desde esa fecha nuestra ciudad ha organizado el Campeonato del Mundo de Natación, ha creado la regata Barcelona World Race que es la prueba con más futuro de las que realizan actualmente, una salida del rally Dakar, ha triplicado la participación del maratón con más de 9.000 corredores ( el 60% de extranjeros), el año próximo año la ciudad tendrá una etapa del Tour de Francia que será histórica, en el 2010 los Campeonatos del Mundo de atletismo y ayer, sin ir más lejos, se disputó el Triatlon de Barcelona con un récord de 2.600 participantes. El deporte se ha convertido en el principal soporte mundial para proyectar una ciudad y reforzarla económicamente.

¿Qué puede igualar la proyección mundial de unas olimpiadas, un mundial de fútbol, unos campeonatos del mundo de atletismo, una etapa del Tour, una salida del Rally Dakar, un maratón multitudinario, etc.?. Muy pocas cosas, tal vez ninguna.

Cuando en sus memorias, Stefan Zweig, cuenta que entre las dos guerras mundiales, Viena y Austria veneraba el arte y la cultura en general y que los deportistas eran personajes considerados de tercera categoría, no podía imaginar los cambios que se producirían en las siguientes décadas.

Con el crecimiento demográfico y la evolución de la sociedad, especialmente de clase media,  los grandes acontecimientos deportivos han logrado un protagonismo sólido y sus deportistas son los héroes, los mitos de nuestra cultura. Las audiencias televisivas refuerzan esta realidad  y aunque algunos pensamos que el interés por la cultura, el medio ambiente, los movimientos sociales, deberían tener más fuerza y así equilibrar su presencia en la difusión mediática, la realidad es sólo una y si analizamos hacia el horizonte de nuestro futuro vemos que el deporte seguirá ocupando un espacio creciente en nuestras vidas y que Barcelona está trabajando eficazmente para posicionarse en un lugar de liderazgo internacional

Juan Porcar

Libro MILENIO TITÁN DESERT  2011.

Prólogo.

 Existen días que justifican una vida.

 Si tuvieras que resumir tu vida en pocas frases, ¿qué momentos escogerías?.

Sin duda los más intensos, aquellos cargados de emociones que nunca se borrarán y quedarán tatuados para siempre en tu alma. Momentos en los que por un motivo u otro, te vaciaste, hasta el punto de llorar por fuera o por dentro.

Nunca olvidarás  los miles de días entrenando al amanecer o al anochecer, cuando los caminos y las carreteras están en silencio, cuando la soledad, el sacrificio y la incomprensión de los demás, te hacen más fuerte. Así se da forma, poco a poco, a seres extraordinarios, que anónimamente han tenido un estímulo, una motivación enfermiza por conseguir, alcanzar un reto. Son seres que se construyen a si mismos, sin ayuda de nadie, sólo con su determinación.  Si te lo propones, tú puedes ser uno de ellos. Otros ya lo han logrado.

La MILENIO TITÁN DESERT BY POWERADE es el escenario dónde hombres y mujeres luchan por alcanzar ideales, objetivos colectivos o individuales, íntimos, de esa forma se construyen a si mismos y esas experiencias les quedan grabadas a fuego para siempre.

Existen días que justifican una vida.

Juan Porcar

Libro de ALEXANDRA PANAYOTU

Prólogo para el libro de la ultrafondista Alexandra Panayotu.

 CORRE, SUFRE, LLORA Y AL FINAL, TOCA EL CIELO

 En muchas ocasiones he reflexionado sobre los motivos que pueden empujarnos a escribir un libro.

Se han escrito libros por oportunidad, por un éxito pasajero, para ayudar a los demás, por buscar protagonismo, por odio, por venganza, por amor…. Pero este libro es diferente, en sus palabras Alexandra ha volcado el alma con la misma intensidad con la que ha dirigido su vida de ultrafondista. Es un libro lleno de pasión, de la pasión que cambió su vida casi sin pretenderlo.

Para escribir un libro es preciso identificar perfectamente el motivo, el contenido, pero al mismo tiempo también saber cual es el momento adecuado para hacerlo.

Cuando uno hace una pausa después de haber vivido una experiencia de gran intensidad, de esas que quedarán grabadas a fuego en nuestras mentes, suele ocurrir que, primero llega el cuerpo, pero el alma tarda días en hacerlo. Con ella, con el alma, todo se sincroniza, se recuperan los recuerdos, las sensaciones, las emociones y la sensibilidad del corazón. Cuando se llega a ese momento, es el instante de la reflexión, del descanso, del ordenar ideas y en la mayoría de los casos, el de la melancolía por saber que algo muy importante en nuestras vidas se ha terminado.

Ese es el instante perfecto para escribir, sin prisas, saboreando cada palabra, cada línea, cada página, cada capítulo y esto es lo que ha sabido hacer Alex.

Ha sabido soñar, correr, sufrir, llorar y al final, sentir que tocaba el cielo en cada uno de sus grandes retos.

Nunca he conocido una mujer como ella, atractiva, dulce, simpática, inteligente, pero también con una voluntad ilimitada, una fuerza gigantesca y una capacidad de sufrimiento sobrehumana.

Cuando explico sus hazañas, casi nadie me cree, porque los seres humanos, los de a pie, esos que una carrera para coger un taxi nos desfonda, escuchar las hazañas de Alexandra es auténtica ciencia ficción. Ella ha escrito un libro en el que a través de sus experiencias, pueda ayudar a todos aquellos que un día soñaron con una ilusión y todavía no se han visto capaces de alcanzarla.

De la mano (libro) de Alexandra nos sentiremos estimulados para encontrar las fuerzas que nos permitan explorar nuestros propios límites y descubrir un nuevo universo que puede cambiar nuestras vidas.

Juan Porcar

Libro MENSAJES REDONDOS.

Prólogo para el libro de Jordi Vilagut

 DEPORTE,  LA FUERZA QUE CAMBIARA EL MUNDO.

 No ha existido ninguna fuerza como la que representará el deporte en la sociedad de nuestro futuro inmediato.

Los gobiernos todavía no son conscientes, los partidos políticos no lo han percibido, pero el único colectivo universal y creciente es el integrado por los practicantes del deporte en todas sus facetas y niveles.

A pesar de la gran crisis, este grupo es uno de los pocos que crece día a día, hora a hora, segundo a segundo, en todos los rincones del mundo y se está convirtiendo, poco a poco en dogma de comportamiento, porque condiciona nuestras costumbres, moldeando nuestra voluntad, nuestra capacidad de sacrificio, nos enseña a generar cosas tan positivas como las ilusiones individuales, la colectividad y ha valorar factores maravillosos como los pequeños objetivos anónimos e íntimos. En definitiva a priorizar el esfuerzo y otros valores de los que nuestra actual sociedad está escasa. El deporte ha dejado de ser moda para convertirse en cultura.

El deporte es el único que une a ricos, parados, jóvenes, maduros, fuertes e incluso frágiles. Pero las fuerzas que dirigen el mundo todavía no lo han percibido y tampoco han sido conscientes de que con la revolución industrial, la clase media se desarrolló, llevando de la mano lo que formaba parte de su cultura y entre ese “equipaje” estaba la pasión por el deporte.

Entre la primera y segunda guerra mundial, los colectivos más admirados, los mejor pagados y los más reconocidos socialmente, eran pintores, actores y actrices de teatro, escritores, compositores, poetas, representantes de una minoría de la sociedad. Sin embargo el desarrollo de la clase media, vió el crecimiento y reconocimiento social del deporte y los deportistas. Ese cambio supuso una revolución social, lenta, silenciosa, pero tan potente que actualmente, sólo los eventos deportivos son capaces de tener dimensión mundial y proyectar la imagen de ciudades y países a nivel planetario.

Los deportistas son artistas que generan recursos económicos directos e indirectos de dimensiones inimaginables hace 30 años. Marcas de automóviles, bancos, líneas aéreas, oeneges, fundaciones, industrias farmacéuticas, etc. Utilizan el deporte y sus deportistas, para comunicar los mensajes marketidianos. Nada mejor como aval para un producto, para una buena imagen, para llegar al gran público, que un deportista.

 Jordi Vilagut, a través de “Mensajes redondos”, ha logrado hacer un viaje fantástico a través de toda historia del deporte, remontándose a tiempos remotos. Con una visión amplia y clara de la dimensión del deporte en cada momento, con “Mensajes redondos” ha logrado ordenar e insertar, en la historia de la humanidad, el deporte.

Vilagut ha tenido la habilidad de escribir de forma que se lee con facilidad y genera interés en cada una de sus páginas. Después de su lectura se tendrá una idea clara y global de lo que ha significado el deporte y de la gran influencia que ha generado en las sociedades de los últimos dos milenios.

 Juan Porcar